Por Fabián Fornaroli / fabian@caligrafiar.com.ar
El Cola-Pen es un instrumento alternativo de escritura, realizado con materiales de uso cotidiano. El principal (que le dá nombre) es la chapa de lata de gaseosa con la que se construye. Puede ser reemplazado por otras chapas de metal, o de aluminio más denso y duro (latas de gaseosas energizantes, o chapas offset en desuso), que brindarán diversos resultados en los acabados finales.
El proceso de fabricación de este instrumento es relativamente sencillo. Los elementos a utilizar son los siguientes:
• Una lata de gaseosa cola, vacía.
• Una tijera de acero con buen filo.
• Un cutter de hoja ancha.
• 30 cm. (aproximadamente) de alambre de fardoo material similar, relativamente maleable.
• Una varilla cilíndrica de madera de pino de aproximadamente 1 cm. de diámetro x 20 ó 25 cm de largo (habitualmente se las consigue en librerías).
• Cinta adhesiva transparente.
• Lija esmeril para metales, la más fina de todas: varias (no olvidemos que podemos utilizarla en el futuro para asentar plumas metálicas)
Advertencia: Antes de comenzar, es importante saber que con el procedimiento podemos lastimarnos, de modo que deberemos tener mucho cuidado al manipular la lata de la gaseosa, por ser este material (hoja de aluminio) extremadamente cortante.
Tomamos la lata de gaseosa, a la que le deberemos quitar los extremos superior e inferior. (Fig 1). Para quitar la chapa que rodea a la lata, es recomendable realizar un orificio con la tijera antes de comenzar a cortar con esta más comodamente. También se puede tomar la lata por un extremo y cortarla con una sierra de dientes finos por el otro, para luego recortar y emparejar con una tijera, pero cabe aclarar que de esta forma se corre riesgo de abollar la chapa, cosa que perjudicaría la construcción de nuestro instrumento.
Luego de perforar la lata y recortar el rectángulo central, se descartan los extremos (base y parte superior con la abertura) como observamos en el esquema de la Fig 2.
Cuando por fin obtengamos la chapa (la parte donde vertiremos la tinta será la que no tiene impresión, es decir la parte interna de la lata), procederemos a lavarla con agua caliente y detergente, con el fin de quitar los restos de gaseosa y glucosa que hayan quedado adheridos a la misma. Una vez bien seca procederemos a “quemarla”, sin llegar a ennegrecerla, con la ayuda de una pinza, pasándola (siempre en la parte interior) sobre la llama de una hornalla de cocina. Este procedimiento sirve para quitar las resinas que protegen al alumino de su posible oxidación. Al quitarlas, nos aseguramos que cuando vertamos tinta en nuestro Cola-pen, ésta se deslice con la fluidez deseada: que no se atasque, ni que fluya demasiado rápidamente.
Cuando la chapa ya se haya enfriado, marcaremos un rectángulo (Fig. 3) con la ayuda de una regla metálica y un marcador indeleble, de aproximadamente 4,5 cm de ancho x 7 de alto. (Fig. 4)
Luego de recortar el rectángulo a la medida indicada, quitamos los dos extremos inferiores como se indica en la figura siguiente (Fig. 3). Estas dos formas que se quitan dejarán un extremo superior más ancho, que posteriormente será la parte con la que escribiremos, mientras que la parte inferior será la que sirva de agarre a la varilla de madera o mango de nuestra herramienta. Estos cortes deben hacerse con una tijera bien filosa. El hecho de que los cortes inferiores tengan forma curva (y no recta) es para evitar que la chapa, luego de ser doblada, siga rajándose por el mismo corte y nuestro Cola-pen corra riesgo de romperse.
Una vez obtenida la forma de esta pequeña “palita” procederemos a ubicar la varilla a la altura que se indica en la Fig. 5 (previamente cortada con una sierra a la medida deseada, lijada y si se prefiere, barnizada con días de anticipación para proteger la madera del agua y la tinta).
Luego se procederá a cerrar las dos extremidades superiores de la “palita” hacia el centro, sin marcar el doblez con los dedos en la parte trasera, y tratando que los dos cortes se unan lo más perfectamente posible. (Fig. 6) Luego cerramos y presionamos la parte inferior que cierra sobre la varilla, con la ayuda del alambre y una pinza, cuidando que no queden extremos del mismo que puedan lastimarnos los dedos cuando comencemos a trabajar.
El resultado intermedio podrá verse en la Fig. 6. Podemos apreciar la herramienta de perfil, ya doblada y con el alambre que ha servido para atar la chapa a la varilla. Si se considera más apropiado el uso de hilos de algodón en lugar de alambre, pueden utilizarse. Lo que no se recomienda es el uso de bandas elásticas: se pudren con facilidad, dada la exposición frecuente al agua que tendrá nuestro instrumento. En la parte superior de la Fig. 6 podemos ver una vista desde arriba donde apreciaremos como deberia quedar unida la chapa. En la parte central se puede apreciar la base de la varilla.
Antes de terminar, surge una herramienta intermedia: El Tag-pen Fig. 6.
Esta herramienta es muy utilizada por quienes realizan tags o graffitis. Por lo general se realizan con latas más gruesas y se utilizan con esmalte sintético diluido. Aqui hemos adaptado esta herramienta para poder utilizarla como una pluma alternativa y con tintas sobre papel.
En la Fig. 7 podemos ver el resultado de una Cola-pen sin su tradicional corte curvo lateral que la caracteriza. Para obtener esta herramienta unimos levemente con los dedos la parte superior asegurándonos que esta unión quede lo más pareja y uniforme posible. Acto seguido, lijamos este extremo con una lija esméril, para rebajar las rebabas e irregularidades producidas por los cortes con la tijera. Luego unimos el extremo lateral libre con una cinta adhesiva y por la parte trasera cargamos la herramienta con tinta para probarla. Si fuera necesario, luego de utilizarla, ajustamos la unión entre las chapas, volvemos a lijar rebabas y regulamos la carga de agua en la tinta, hasta quedar conformes conformes con los flujos y resultados de las mismas. (Además, en la Fig.9 se puede observar una linea punteada que nos indica que el ancho podría variar de acuerdo al grosor de la escritura que se deseara ejecutar).
En la Fig.7 apreciamos el corte final que le haremos al Cola-pen. Se trata entonces de un corte curvo, que une imaginariamente el extremo inferior derecho con el punto de doblez superior izquierdo de la chapa. Hay que sostener con firmeza la lata, para que al cortar, no se nos desfase ninguno de los lados: ambas curvaturas deben ser lo más idénticas posibles.
En el grupo de imágenes de la Fig. 7 podemos apreciar las cuatro vistas fundamentales para comprender el punto final del Cola-pen.
a) A la izquierda, ya está cortada la chapa.
b) Arriba, el Cola-pen visto desde la parte superior.
c) Al centro, la herramienta vista de frente. La ranura de la parte media se va ensanchando en la parte inferior de la chapa, para dejarnos una hendidura donde introducir la tinta (Fig 16).
d) A la derecha, el pliegue de la chapa que no fue forzado ni marcado, sino más bien liberado a su posición natural luego de que se unieran con una cinta (Figura 12) los dos extremos cortados en curvas que luego nos servirán para caligrafiar.
En las Fig. 8, 9 y 10, respectivamente, podemos apreciar el proceso de lijado del canto de la chapa cortada (previo encintado para la correspondiente unión de los dos extremos sueltos), que evitará que la chapa rasgue el papel al escribir. Para este fin se utilizará una lija esmeril al agua para metales, de las más finas. Corroboraremos el grado de eficiencia de la misma cuando advirtamos al tacto que casi no es abrasiva. Por lo general la lija esmeril se asemeja a un papel común. En España se utiliza la llamada "piedra de California", que sirve además para asentar las plumas metálicas (consejo que ampliaremos oportunamente). En la Fig.13 vemos como se lija el Cola-pen, disponiendo el filo en ángulo recto respecto del plano. Es conveniente realizar un movimiento desde adelante hacia atrás para asegurarnos que toda la chapa sea lijada de manera uniforme. Realizaremos este mismo proceso de manera lateral. En la Fig. 10 vemos el lijado aplicado a la punta. Es importante saber que a pesar que la forma tradicional de esta herramienta es como la de un cuchillo, debemos rebajar levemente la punta de la misma, para que cuando escribamos no rasgue el papel. Debe quedar levemente rebajada.
Recién ahora podemos adherir desde los laterales, los dos extremos de lata con un trozo de cinta adhesiva transparente, para que esta separación no permita derrames de tinta.
Probamos el instrumento cargándolo de tinta con la ayuda de un pincel por la parte posterior de la chapa (Fig. 11). Al probar se ajustarán las cantidades de tinta y de agua, o se definirá si la chapa requiere ser lijada nuevamente.
Los resultados del uso del Cola-pen son absolutamente personales, característicos y cargados de una gestualidad muy particular que no pueden lograrse con otro instrumento.
Apéndice: Podemos construir pequeñas Cola-pen con varillas rígidas más finas, y un modelo a una escala de 1:50 y 1:25 de la “palita” que se ha anexado, pero construido con chapa offset. Recordemos que la parte interna debe ser la superficie de la chapa que imprime. Por fuera queda la parte metálica reflectiva.

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